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Los conocimientos y habilidades necesarios en la era digital

Por José Ramón Suárez Rivas para The Blog Think.“La educación no cambia el mundo, sino a las personas que van a cambiar el mundo” decía Paulo Freire, uno de los teóricos de la educación más influyentes del siglo XX. Y así abría mi post “Espacio europeo de educación: la mejor inversión de futuro”, con el convencimiento del papel que los niños que están naciendo ahora desempeñarán en 2050, a través de los nuevos conocimientos y habilidades necesarios en la era digital.
Para fomentar un diálogo global sobre su importancia, en 2002 se creó la Asociación para las habilidades del siglo XXI, en inglés, Partnership for 21st Century Skills (P21), entre cuyos fundadores están el departamento de educación de EE.UU, AOL Time Warner Foundation, Apple, Cisco, Dell o Microsoft. Su objetivo es crear un marco de aprendizaje que recoja los conocimientos, habilidades y actitudes que los estudiantes necesitan para tener éxito como trabajadores, ciudadanos y personas, así como los sistemas de apoyo necesarios.
El enfoque P21 tiene en cuenta, como se ha recogido en distintas ocasiones en este blog, el reto de ser aprendices permanentes en el siglo XXI, con un enfoque de mejora continua.
La formación del estudiante de este siglo, según el marco P21, comprende cuatro dimensiones:
1. Asignaturas curriculares y temáticas básicas del siglo XXI. Harán posible aprender habilidades para que los alumnos sean independientes y estén preparados para desenvolverse en trabajos que no existen y manejarse con herramientas que aún no se han desarrollado. Éstas incluyen el pensamiento crítico y la resolución de problemas, la comunicación, la colaboración y la creatividad y la innovación, conocidas como las 4 Cs del entorno del aprendizaje del estudiante en el siglo XXI. Entre los que las tengan y los que no existirá una nueva brecha.
2. Competencias de aprendizaje e innovación. Se refieren a los conocimientos de contenidos y temas de la era digital, que es preciso dominar como el inglés y otros idiomas o la multidisciplinariedad (ciencias, letras, matemáticas, geografía e historia…).
Como ya escribí, los expertos aconsejan dar un giro radical a la educación desde primaria para conseguir cada vez más una formación renacentista. Un reto más para las organizaciones es incorporar talento STEAM que se debe cultivar “desde la cuna”.
3.  Competencias en el manejo de las TIC. Vivimos en un entorno VUCA, inmersos en la cuarta revolución industrial y podríamos decir que en un entorno de “infoxicación”. Debemos ser capaces de saber acceder y filtrar la información, ser versátiles a la hora del cambio de herramientas tecnológicas y, por supuesto, tener la máxima capacidad de aportar en entornos colaborativos en los que la contribución individual (nuestro talento único) será clave porque “el todo aporta más que la suma de sus partes”.
El reto está en que tengamos la capacidad de crear información, evaluarla y utilizarla de forma eficaz junto a las tecnologías y medios (RRSS, entre otros) a nuestro alcance. De esta forma nos estaremos alfabetizando digitalmente y dominando las TIC en el ámbito personal y laboral.
4. Habilidades para la vida personal y profesional. A medida que avanza el siglo XXI, los trabajos serán cada vez más complejos e incorporarán cada vez más la inteligencia artificial.
El desarrollo del pensamiento, junto al conocimiento y las competencias referentes a la inteligencia emocional, en especial las sociales, abanderadas por la empatía,  junto a las capacidades comunicativas, de liderazgo, resolución de conflictos, cooperación y trabajo en equipo, serán los faros que nos ayudarán a navegar en este mar complejo en permanente oleaje. En el foro de Davos de comienzos de año ya se animó, una vez más, a las organizaciones a que contribuyeran a concienciar a sus trabajadores sobre la importancia del aprendizaje continuo: “no se puede esperar hasta 2050”, se dijo. Para entonces será de vital importancia que los empleados (y empleadores) hayan cultivado las habilidades blandas (soft skills) mencionadas, ya que en su conjunto son las que van a permitirnos (a los humanos) aprender y adaptarnos de manera más fácil a los cambios venideros.

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