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El poder de los hábitos

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El alucinante estudio realizado con ratas por el Massachusetts Institute of Technology (MIT) que se reproduce en el genial libro El poder de los hábitos, de Charles Duhigg, concluye que el hábito sólo se crea cuando se comienza a desear la recompensaal ver el disparador.

4 pasos para crear un hábito 

1. Disparador

El disparador o estímulo inicial es algo que ves u oyes y que “dispara” la realización de una posterior acción (la rutina).
Como ejemplo, en el hábito de realizar ejercicio por las mañanas, el disparador puede ser poner las zapatillas de correr al lado de la cama por la noche, antes de irme a dormir.
Esto hace que lo primero que vea al levantarme al día siguiente sean las zapatillas y me las ponga nada más salir de la cama, disparando la rutina de salir a hacer ejercicio por la mañana.

2. Rutina

La rutina es la propia acción que ha sido estimulada por el disparador. Puede ser una acción física (ejercitar tu cuerpo), mental (pensar positivamente) o incluso emocional.
De forma análoga a un obejtivo SMART, toda buena rutina que se precie ha de ser específica y medible.
No es lo mismo “voy a salir a correr” que “voy a hacer carrera continua 10 minutos y luego 3 tandas de sprint de 10 segundos”.

3. Recompensa

La recompensa es la información que recibe tu cerebro de si vale la pena recordar la cadena disparador-rutina más veces.
Hay 2 clases de recompensa:
  • Extrínseca: aquélla creada por ti y que te motiva a realizar la rutina, como por ejemplo, comer un dulce o ver la TV.
  • Intrínseca: es el propio beneficio de la rutina. Con una recompensa intrínseca no hace falta que te recompenses con nada más.
Ejemplo: sentirte más productivo, con más energía, más creativo, más relajado, etc. después de realizar ejercicio físico.
Bajo mi punto de vista, la verdadera recompensa es la intrínseca y te propongo realizar hábitos que tengan un claro beneficio en tu cuerpo y mente.

4. Deseo

Es el deseo de recompensa. Como ya hemos visto, es quizás el elemento más importante para crear hábitos saludables, porque lo que distingue un hábito de una repetición de disparador-rutina-recompensa es el deseo de obtener la recompensa.
Aplicado al ejemplo del ejercicio, esto quiere decir que deseas sentirte mejor, con más energía, creatividad, etc. Justo después de ver las zapatillas al lado de la cama nada más levantarte, incluso antes de empezar a correr.

Tiempo necesario para crear un hábito

Llegamos ya a la parte fascinante del artículo.
Según los últimos estudios en la University College of London, hace falta una media de 66 días para crear un nuevo hábito (no 21, como anteriormente se creía). Recalco que es “de media”. Depende de la persona y del propio hábito en cuestión.
Este dato es válido tanto para formar un hábito como para cambiar un hábito negativo por otro positivo.
La verdad es que 66 días te pueden parecer muchos. A mí me ocurrió.
Pero cuando ganas inercia y empiezas a darte cuenta y a sentir lo realmente maravilloso que es realizar acciones que marcan la diferencia prácticamente sin esfuerzo y de manera automática, la duración de su creación no es relevante.
De hecho, quieres formar un hábito (o cambiarlo) para siempre. Entiéndeme, puedes dejar de practicarlo cuando te apetezca, pero su magia ya perdura una vez formado.
Cuando ganas un hábito éste ya no se pierde, sólo se puede cambiar por otro.
Te animo a que además no te centres en el resultado final (los 66 días) sino que disfrutes del camino. Cuando uno está en el proceso de formación de hábitos ocurren cosas grandiosas de por medio.
Aprendes cosas nuevas, empiezas a notar sus beneficios, ves cómo reacciona tu cuerpo, notas cómo empiezas a cuestionarte ciertas cosas, aumentas tu fuerza de voluntad, etc.

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